

La experiencia educativa, en un sentido generoso, responde a un vaivén de conocimientos que se producen en el marco de las relaciones sociales cotidianas. Enseñamos y aprendemos en todos los momentos de la vida. Por ello, de alguna manera, somos educadores y educandos a la vez.
El compromiso del educador deviene de un compromiso por la transformación social. Por ello, el educador debe asumir la responsabilidad de impulsar la interculturalidad en sus dimensiones: sociales y epistémicas. Esto permitirá el diálogo entre culturas y consecuentemente, la comprensión e interacción humana favorable para el aprendizaje significativo.
En este sentido, es importante distinguir dos elementos fundamentales del proceso enseñanza-aprendizaje por uncompromiso de enseñar. Por una parte, se encuentra lo técnico, que corresponde al campo de la teoría por la teoría, mientras que lo humano-político, genera realmente una trasformación social en el alumno.
Pero, ¿cuál es el rol del educador? el educador busca soluciones pedagógicas –y si se permite decir- conciliaciones culturales, de manera que el proceso enseñanza-aprendizaje sea relevante y transformador para el estudiante. En suma, el educador comprometido con la enseñanza del alumnado buscará las herramientas didácticas, pedagógicas e interculturales, que le permitan una cátedra responsable y significativa.